entrada_12

Cuando vi aparecer al chico por la puerta del bar no dude en que él sería el que acabaría en mi cama aquella noche, ya que aunque lo había visto en fotos por Internet cuando charlábamos, no me imaginaba que tenía un cuerpo tan apetitoso. Estuvimos tomando una copa y hablando durante un buen rato, pero yo tenía el coño tan húmedo ya que le pedí si podíamos subir a casa para terminar la copa allí y seguir charlando ya que no teníamos prisa. Cuando me di cuenta el chico estaba tumbado en la cama con la polla libre de las ataduras de sus pantalones y dispuesto a dejarse llevar por las sensaciones que mi boca y mi coño iba a otorgarle.


Categorías: Jovencitas